¿Qué es Sello Precario?

Sello Precario es una madeja de aparentes contradicciones, porque más que solo un sello discográfico es una plataforma digital que tiene como meta difundir y distribuir música de artistas que nos gustan o que por sus propuestas estéticas están en constante tensión con los paradigmas de la “industria musical”.

Planteamos un modo de trabajo de apoyo a los artistas desde una óptica fraterna, es decir, no somos sus representantes, sino sus aliados. Los asesoramos, por un lado, en aspectos laborales, y curamos parte de su obra para difundirla y distribuirla digitalmente, por otro, a través de la formación de colecciones de discos, videos musicales, libros y conciertos de acceso libre. Sin embargo, estos son libres de editar y hacer copias de discos por su propia cuenta o celebrar contratos con quienes quieran, incluso otros sellos o plataformas. Nosotros solo editamos copias de discos en contadas ocasiones como campañas donativas o eventos de lanzamiento.

Nuestra meta, entonces, es enfocar el trabajo de difusión y distribución de las colecciones a periodistas especializados, melómanos acérrimos, curadores de festivales, organizadores de eventos, productoras audiovisuales, entre otros, contribuyendo a la creación de comunidades musicales robustas y recíprocas en torno a los artistas.

El proyecto comenzó a macerarse el 2018 en Chile, cuando, por casualidad, escarbando en cachivaches caseros, encontramos una copia de un compilado titulado “La otra vereda” que contiene canciones de Ramírez Neira y Jorge Reinun, dos artistas que nos gustan mucho. Se trata de un trabajo que fue publicado el 2011 por nuestros amigos “cochalas” de Yerba Mala Cartonera de Bolivia en formato de libro/disco cartonero, una versión muy bonita hecha a mano que tuvo dos ediciones limitadas y de la que hay copias repartidas por varias partes del mundo. Ese trabajo dio pie el 2012 a un sello homónimo que tenía como finalidad transitar por la otra vereda de la industria, el que tuvo una breve circulación por ciudades como Cochabamba, Iquique, Santiago y Valparaíso.

Ese redescubrimiento, casi como un capricho, una casualidad o un recordatorio, fue el primer impulso para crear una nueva plataforma que también ironizara con el mundo de la llamada “industria” musical, pero que lo hiciera en serio como un ejercicio crítico y apuesta educativa al mismo tiempo. Como un intento testarudo de mostrar que las cosas pueden caminar por otra vereda radicalmente contraria, pero capaz de dialogar a la vez con esa “industria”, poniendo en duda sus estándares comerciales. Esto porque sentimos que muchas veces por boca de parte de la misma “escena” musical chilena y latinoamericana circula un discurso anticapitalista, aún cuando esta misma sigue usando los modos de intercambio propios de la industria más perversa, esa que estandariza y extrae todo para vender a toda costa, esa que busca poco menos que adoctrinar al “público”, transformándolo en un fanático listo para comprar lo que sea, y no en un aliado o compañero integrante de una comunidad que se comparte música y se retribuye por sentido de reciprocidad, no por leyes de oferta y demanda.

La verdad es que detestamos todo lo que tenga que ver con conceptos como “emprendimiento” o “industria”. Respetamos a quienes van por ese camino, pero nosotros preferimos trabajar bajo otra fórmula, más imperfecta, anteponiendo antes que todo, antes que cualquier intercambio comercial, el carácter social y humano de la música.

En base a lo anterior, nos interesa desarrollar nuestra labor a un ritmo pausado, sin presiones ni grandes pretensiones, con la paciencia de los artesanos. Nada de lo que realizamos, por tanto, entra en la lógica industrial, puesto que no buscamos hacer lo que hacemos en serie, sino en serio, pero con las imperfecciones propias del trabajo hecho a mano, porque esa irregularidad es la responsable de la belleza y del carácter único de las cosas. O al menos eso es lo que pensamos como filosofía de vida y eso buscamos también en la música y en los artistas que terminamos apoyando.

Por eso, decir que difundimos y distribuimos música precaria no es menospreciar la obra de los artistas con los que colaboramos, incluidos aquellos que de alguna manera nos inspiraron para crear este proyecto, sino todo lo contrario. Significa aterrizar la música y el trabajo en torno a ella a lo humano, al error, a la espontaneidad como valor positivo.

Por lo anterior, tampoco es que nos dediquemos a la gestión cultural pura y dura, sino más bien a la artesanía musical y artística, apoyando y difundiendo procesos creativos de artistas que nos gustan, que tienen una voz propia, al menos desde nuestra óptica.

No sabemos hasta dónde nos vaya a dar la cuerda eso sí, ni en qué lugar del planeta nos pille el fin del mundo. No hay ningún plan mega pensado sobre lo que nos deparará el futuro, por tanto. De momento, sin la urgencia de nada y con el equipo pequeñito que somos, solo queremos seguir apañando con cabeza y corazón música que sale de la guata no más.

Por Sello Precario


Publicado por Sello Precario

Más que un sello, una plataforma digital de difusión con enfoque crítico sobre la estandarización en la música.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: