Somos

Más que un sello discográfico, somos una familia musical que nace el 2012 en Bolivia bajo el nombre de La Otra Vereda por impulso primario del músico chileno Daniel Jesús Díaz, radicado por ese entonces en el país altiplánico, en colaboración a la distancia con el antitrovador Jorge Reinun desde Chile. Cambia de nombre a Sello Precario el 2018, momento en el que se incorpora la periodista musical Andrea Brito al equipo técnico. A partir de entonces, y con bases en Santiago y Copiapó, se consolida como una entidad multiplataforma para catalogar y difundir canciones, discos, videos musicales, libros de temática musical y conciertos de un conjunto de artistas chilenxs, la familia precaria, desde una mirada crítica, sin la presión de la “industria”. En parte, porque no vemos la música como una actividad para hacer mercado necesariamente, sino, en primer lugar, como una expresión personal y, al mismo tiempo, ritual, conmemorativa, festiva y comunitaria. En la actualidad, operamos desde las regiones del Maule y Metropolitana, reafirmando nuestra naturaleza movediza y descentralizada.

Filosofía

Tenemos como objetivo difundir y distribuir música irrepetible, con una voz propia, irregular, en el sentido de algo que es difícil de aprehender o tomar con facilidad en tanto producto repetible, multiplicable y estandarizable. Pero al mismo tiempo libre, autónoma, desatada de toda aprehensión capitalista y desaprendida de todo discurso o paradigma ligado a los derechos de autor, al menos de la forma en que la “industria” los define. En ese sentido precaria, es decir “que se tiene o se disfruta sin poseer ningún título de propiedad ni ser el dueño, por tolerancia o por inadvertencia del mismo”.

Con esto, no estamos en la vereda de romper con el autor completamente. Lo respetamos y creemos en él, pero no a ciegas. Simplemente pensamos, al mismo tiempo, que la música que catalogamos es de todos cuando es lanzada al viento, porque a la vez que es una expresión personal también es comunitaria, ritual, festiva, conmemorativa. Estamos convencidos, básicamente, que el ser humano, fuera del paradigma capitalista, es autor relativo de las cosas, no policía de su propia creación.

La pregunta es ¿cómo hacer sostenible la obra de los músicos, realizadores y artistas con los que trabajamos bajo esa mirada? Nosotros creemos que la respuesta está en la educación.

Por eso, a la vez que garantizamos el acceso libre a contenido musical, instamos a la comunidad a valorar al músico, realizador o escritor como trabajador o trabajadora de las artes, a apoyar conscientemente su obra, pero por sentido de reciprocidad, por sentido de la necesidad que tiene esta de las expresiones estéticas para su buena salud, no necesariamente bajo las leyes de oferta y demanda propias del paradigma capitalista.

En definitiva, creemos que un cambio en este sentido es alcanzable. Por eso, caminamos día a día por una vereda contraria a la “industria musical” poniendo mucha cabeza y corazón para cumplir este cometido precario autoimpuesto.

Cuerpo técnico

Andrea Brito: periodista, mediadora literaria, librera e investigadora especialista en música popular.

Daniel Jesús Díaz: profesor de lengua, músico, escritor e incipiente realizador audiovisual.

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