Isma Rivera estrena video de «Canción del simple» el domingo 16 de enero

El próximo domingo 16 de enero, Isma Rivera estrenará el video de “Canción del simple”, cuarto sencillo de su disco La última cena de los buitres (Sello Precario, 2019), a través de su canal de Youtube.

La canción original pertenece al trovador cubano Freddy Laffita. En esta versión, arreglada, producida e interpretada instrumentalmente por Daniel Jesús Ramírez, alias Ramírez Neira, la canción es llevada a un ritmo más cercano al bolero, agregando tintes industriales que dialogan con la interpretación vocal de Rivera.

El video es una realización de la actriz, directora y performer Maritza Farías, quien ya había dirigido el video de “A mí también me duele Chile”. Además, protagoniza el registro audiovisual la actriz Carolina Jullian. La dirección de fotografía, a su vez, es de la artista visual Carla Motto.

Escucha el disco completo haciendo clic en la imagen

Juan Malebrán sobre «Chaqui» de Tarka&Ocarina: un junte improvisado

Armar una mochila supone tener en cuenta que un bermudas probablemente no sea la prenda más apropiada para Campos de hielo, como tampoco un abrigo con chiporro cuando se trate de pegarse una vuelta por Atacama. Por lo que definir el territorio que se piensa explorar pareciera el primer paso antes de emprender una ruta. Luego, tener claro lo imposible del control total una vez en terreno; conocer de antemano cuál será nuestro aguante, qué clase de relaciones entablaremos con el paisaje, o cuáles los obstáculos que sortear, mientras desaparece a lo lejos nuestro punto de referencia. Afortunadamente, de eso se trata, de ir alertas ante lo incierto y, al mismo tiempo, entregarse a la belleza que este ejercicio ofrece. En especial cuando el tanteo de los límites se traduce en el gozo de guardar la brújula, aunque sea por corto tiempo. O aunque el extravío suceda —como en este caso— en el interior de un islote a escasos metros del asfalto, sin una carga excesiva en el equipaje.

Visto de esta manera «Chaqui» de Tarka&Ocarina (Sello Precario, 2019) es un disco que transita una geografía sonora próxima a los Andes, a la que cabe sumarse como viajeros en busca de aquello que en lo desconocido, en ocasiones asoma. Sin embargo, el recorrido propuesto difiere de ser un ameno paseo scout y exige meter el cuerpo en recovecos apartados y carentes de señalética. 

En «Una guía sobre el arte de perderse», Rebeca Solnit comenta que la palabra lost deriva del nórdico antiguo los y que refiere a la ruptura de filas una vez que los soldados de un ejército dan por finalizadas sus labores. Le preocupa a la autora lo poco dispuestos que estamos a perdernos hoy en día. A separarnos de nuestra tropa con tal de hacerle una finta a lo acotado del molde. Sabemos de sobra que la música no escapa a la plantilla y que muchas veces termina siendo determinante en la construcción de identidad. La creación de audiencias por parte del mercado es el mejor ejemplo. Un asunto parecido al full day ofertado para quien prefiere la velocidad del vistazo y paga por el menor esfuerzo. Excursiones tipo. Instrumentistas modelo. Visitantes poco dados al error y al hallazgo. 

No es este el caso. Tarka&Ocarina, proyecto estacionario integrado por Daniel Jesús Ramirez (Ramírez Neira, Proyecto Roto, Las Pobres Esferas | Chile) y Auza como invitado (Taki Ongoy, Enfant, Dante Dominguez | Bolivia), parece invitarnos a pasar la resaca, el ch’aki, caminando los senderos agrestes y poco transitables que surcan cordillera y altiplano, para —llegado el momento— descubrirnos solos y distantes de la ruta. De vez en cuando un pájaro. El correteo escurridizo de una alpaca. Un pastor internándose en la quebrada. O la falta de aire acusando la puna. 

El paisaje —anota Simmel— es un recorte de natura, pero no todo recorte es un paisaje. Tal como una colección de libros no necesariamente conforma una biblioteca, agrega. Así, para que ambos sean posibles es necesario superar la suma de elementos puntuales, con el fin de obtener una nueva unidad. Unidad reconocible en los siete temas/fragmentos presentes en un álbum donde tanto mochila como territorio dan cuenta de una buena elección. Producto, en parte, de los vínculos que ambos músicos mantienen con la zona y, sobre todo, por el ánimo de indagar sus particulares imaginarios en torno a ella. 

Interesante en este punto mencionar el modo en que Stravinsky entendía la composición musical, al indicar que se trata de una selectiva improvisación. Esto, teniendo presente que, si bien «Chaqui» apuesta por ir abriéndose camino sobre la marcha, el resultado final da muestras de un cuidado proceso de postproducción (La pieza oscura, estudio de sonido ambulante). El mapa que cada uno de nosotros deberá interpretar llegado el momento de romper filas.

Hermosos parajes depara, entonces, este periplo. Imágenes que atraviesan de oreja a oreja a quien se anime con el sorojchi. Rocas, llareta. Un viento frío sacudiendo el bofedal. Sugerentes piezas logradas de la libre asociación propuesta por dos autores que suelen trabajar distintos registros y se animan aquí a una expedición en conjunto, dando forma a un disco breve, pero altamente recomendable, capaz de brindar en cada escucha valiosas pistas con las cuales ensayar nuestros propios trayectos.

Escucha el disco haciendo clic en la portada

Familia Runrún estrena videopoema «La extranjera»

Este domingo 12 de diciembre a las 21 horas se estrena La extranjera del colectivo Familia Runrún, videopoema compuesto por dos poemas que dialogan entre sí, el primero de Eliana Hertstein y el segundo de Gabriela Mistral.

Trabajo transdiscipinario musicalizado y dirigido por Daniel Jesús Ramírez e inserto en el contexto de la programación de Maule Elige Cultura en Casa, iniciativa financiada por el Gobierno Regional del Maule 2021, e impulsada por la Red de Espacios Culturales Autogestionados del Maule.

Esta obra de artes integradas aborda la memoria de viaje de una mujer que regresa a una casa pretérita por medio de su recuerdo fragmentado como símbolo de su propia historia, de su propia construcción de identidad. 

El video estará disponible para su vista y escucha respectiva en el canal de YouTube de Familia Runrún.

A su vez, su versión discográfica estará disponible en nuestra web y muy pronto en las diversas plataformas de streaming más conocidas.


Artesanía musical por Ramírez Neira

Me siento motivado a escribir este texto un poco para responder o aclarar dudas respecto a qué es Sello Precario y qué no es. Porque, en el zigzagueante lapso de existencia pública del mismo, he leído o he escuchado variopintas interpretaciones, algunas más cercanas que otras a la realidad.

Pues bien, manos a la obra…

UN POCO DE HISTORIA

El proyecto comenzó a macerarse el 2018 en Chile, cuando, por casualidad, escarbando en cachivaches caseros, encontré una copia de «La Otra Vereda», compilado que contiene canciones de mi proyecto solista Ramírez Neira y de Jorge Reinun, amigo de rutas musicales prehistóricas. Disco que fue publicado el 2011 por la editorial Yerba Mala de Bolivia en formato de libro/disco cartonero, una versión muy bonita hecha a mano que tuvo dos ediciones limitadas y de la que hay copias repartidas por varias partes del mundo. Ese trabajo dio pie el 2012, mientras estaba residiendo en dicho país, a un sello homónimo que tuvo una leve repercusión en ciudades como Cochabamba, Iquique, Santiago y Valparaíso.

Ese reencuentro con el pasado, casi como un capricho, una casualidad o un recordatorio, fue el primer impulso que tuve para reemprender el camino discográfico con una nueva cara, pero sin dejar de ironizar con el mundo de la llamada «industria musical», apostando siempre al ejercicio crítico y educativo como base estructural de cualquier propuesta.

UN POCO DE PRESENTE

Sello Precario, al igual que lo fue La Otra Vereda en su momento, por tanto, es un intento testarudo por mostrar que las cosas pueden caminar por otra vereda radicalmente contraria, capaz de dialogar a la vez con la «industria musical», poniendo en duda sus estándares comerciales.

¿Pero qué significa eso? Significa que Sello Precario no es una empresa o emprendimiento en términos neoliberales, pero tampoco un colectivo de músicos. Es simplemente un proyecto discográfico artesanal para trabajar el objeto disco, y al mismo tiempo, curar un catálogo digital con discos y sencillos de artistas de diversas latitudes como continuidad de La Otra Vereda. Sin embargo, más que un proyecto captador de nuevas propuestas, el sello presta colaboración fraterna a músicos y músicas que venimos resonando de manera simpática hace un buen tiempo, buscando reafirmar un núcleo sonoro para dialogar en bloque con el medio musical heterogéneo y la comunidad chilena y suramericana, como primera instancia.

En definitiva, es un proyecto chiquitito, sin mayores pretensiones y que trabaja bajo una fórmula imperfecta, anteponiendo antes que todo, antes que cualquier intercambio comercial, el carácter social y humano de las artes musicales.

ARTESANÍA MUSICAL

En ese sentido, si tuviera que personificarlo de manera clara y directa, diría que es un artesano al que le interesa desarrollar su labor a un ritmo pausado, sin presiones ni grandes pretensiones. Nada de lo que realiza, por lo tanto, entra en la lógica industrial, puesto que no busca hacer lo que hace en serie, sino en serio, con las imperfecciones propias del trabajo hecho a mano, porque esa irregularidad es la responsable de la belleza y del carácter único de las cosas, piensa.

Por eso, cuando dice que difunde y distribuye música precaria no es que menosprecie la obra de los músicos que cataloga ni la de nadie, sino todo lo contrario. Significa que aterriza el trabajo a lo humano, al error, a la espontaneidad como valor. Le interesan las voces particulares, las del cotidiano, esas que hablan tan «mal» para la norma que resultan hasta bellas para una minoría, porque son únicas.

Este artesano, de todos modos, no trabaja solo, lo hace con una tejedora de las comunicaciones, la Andrea Brito. Entre ambos coordinan los hilos precarios, punto por punto hasta dar con el tejido preciso en el momento justo.

EN SÍNTESIS

Sello Precario, en definitiva, es una madeja de aparentes contradicciones, porque más que un sello discográfico de esos que navegan por las aguas del «mercado», es una plataforma que tiene como meta difundir y distribuir música bajo una lógica bastante humana, pausada, «pajera» en muchos sentidos, propuestas que de manera transversal están en constante tensión con los paradigmas de la «industria musical».

Trabaja, en ese sentido, desde una óptica fraterna, es decir, es un aliado para todos los que componen el catálogo precario. Vela por aspectos laborales, por un lado, y cura la obra que irá colocando dentro del catálogo precario para difundirla y distribuirla digitalmente, por otro, a través de la formación de colecciones de discos de acceso libre.

Paralelamente, edita copias artesanales de discos físicos de forma limitada tanto para campañas donativas como para la tienda virtual, eventos de lanzamiento o ferias.

La difusión y distribución de las colecciones, además de hacerlo de forma general, las dirige, en paralelo, a periodistas especializados, melómanos, curadores de festivales, organizadores de eventos, productoras audiovisuales, entre otros, buscando contribuir a la creación de comunidades musicales robustas y recíprocas en torno al catálogo que cura, más que a sostener la pega sobre la base de «clientes» a los que hay que satisfacer a toda costa.

EPÍLOGO

No sé hasta dónde nos vaya a dar la cuerda, ni en qué lugar del planeta nos pille el fin del mundo. No tenemos ningún plan mega pensado sobre lo que nos deparará el futuro, por tanto. De momento, sin la urgencia de nada y con el equipo reducido que somos, solo queremos seguir haciendo y apañando con cabeza y corazón música que sale de la «guata« no más.


«Hoy» por Jorge Reinun

“Hoy” es una de las pocas canciones que me han pedido que interprete cuando estoy tocando en vivo. Creo que se debe a lo tremendamente populista que es. De ser una cumbia creo que hasta sus morlacos hubiesen caído, qué sé yo, pero no es nuevo eso de forrarse con las causas sociales, como SKA – P, por ejemplo. Por lo mismo, después de los acontecimientos del 18 – O, desestimamos con el sello hacerle cualquier tipo de propaganda a la canción, porque nos percatamos de que varios músicos estaban usando la catástrofe provocada por el gobierno como una manera de promover sus carreras o peor, consolidando su populismo de mierda. Cada loco con su tema en todo caso, que hagan la hueá que quieran, pero mientras mutilaban y mataban gente en la calle no podía pensar en darme a conocer.

De todas maneras se había conversado sobre lanzarla, por la conexión que se ha generado entre la canción y algunas personas que la disfrutan. Solo decidimos aplazarla para no aprovecharnos de lo que estaba ocurriendo. Pasó el tiempo y el país, pese a todo, ha demostrado que no despertó realmente. Es una lástima, porque parecía que las cosas cambiarían. Me parece que es en momentos así cuando los artistas deben hacerse presentes, recordarle a la gente que nada se ha ganado, que hubo muertes e impunidad otra vez. Esa es la razón por la que lanzaremos el video de “Hoy” ahora, cuando la gente hace filas en un mall para comprar zapatillas. ¿”Tumba del neoliberalismo”? ¡Las hueas!
La canción está por completo dedicada a Claudia López, no se trata de mí, que hablo en otras canciones sobre la paja que me da levantarme, por ejemplo. Claudia no era solo una anarquista, era poeta y bailarina. Esa es la razón por la que solicité colaboración de otras personas para que aparecieran bailando en el video, además de querer desestimar eso de que mis canciones no se bailan y que debería hacer trap o cosas más animadas. A través del sello se invitó a varias personas, pero solo Nikita Rodríguez, Laura Nahel y Constanza Hernández me enviaron material.

Así son las cosas cuando no hay paga, así que solo puedo agradecer que hayan sido tres en lugar de nadie. Varios no pudieron, pero sé que tuvieron la intención, así que los agradecimientos también son para ellos, en especial a Cristian Provoste, porque es mi amigo y sé que la letra de la canción lo representa.

Sobre las imágenes, nunca barajé poner a pacos pegándole a la gente, porque es una hueá muy trillada. Además, odio a esos culia’os, no los voy a poner en mis videos, solo baile, dibujos, origamis y muñequitos, cosas que me motiven. He visto los últimos videos de los Fiskales Ad – Hok y me parecen buenos, eso de ensartar políticos en la pica y todo, pero yo no tengo las lucas pa’ que mi amigo cuico me haga una animación y tampoco la voluntad de perpetrar la imagen de ninguno de esos bastardos en cualquier cosa que haga. Solo cuento con Vitius para hacer este tipo de trabajos y, no solo es pobre y mediocre, sino que además es solo un heterónimo, yo mismo, pero con otro nombre.

Nada más que agregar, solo reiterar mi gratitud para con Nikita, Laura y Constanza, por la hermosa pega que hicieron. Solo espero que a ellas les guste el video, el resto puede dejar sus comentarios en YouTube, buenos, malos o lo que quieran. De todas maneras fingiré que no me importa.


Declaración pública

Ante la inverosímil medida “sanitaria” implementada el día 12 de enero de 2021 por el Gobierno en nombre del Estado de Chile, que buscaba prohibir la emisión de música en vivo y envasada en los bares y restaurantes en aquellas ciudades que estén en fase 2 y 3 del plan “Paso a paso”, queremos compartir una breve, pero directa reflexión.

Como sello tomamos las medidas adoptadas, pero desestimadas finalmente, como lo que son, decisiones absurdas de una administración absurda. Solidarizamos, en ese sentido con aquellos djs, músicos y técnicos que se iban a ver profundamente afectados y esperamos que la situación no se vuelva a repetir.

Sin embargo, pensamos que declaratorias como “no dejemos que maten o silencien la música”, “están matando la música” o “salvemos la música”, más allá de su impacto y genuidad, en muchos de quienes las abrigaron, van en la línea retórica metonímica de sectores que históricamente se han arrogado la representatividad de los músicos y trabajadores de la música en Chile.

La música es más que una institución o una industria en torno a ella. Por tanto, entendemos que lo que hacía la medida del Gobierno no era matar la música chilena directamente, sino más bien dejar de manera injusta sin pega a muchos colegas, pero a la vez frenar momentáneamente el modelo de gestión de instituciones como la SCD. Modelo que cobra cuotas a los bares por la reproducción de música en representación de todos los músicos chilenos, socios y no socios, para luego repartir esos recursos de manera inequitativa, incluso entre sus propios miembros.

Manifestamos, en ese sentido, nuestro apoyo con los colegas que se iban a ver afectados, pero nuestro profundo desacuerdo con organismos como la SCD, que se levanta indignada contra medidas gubernamentales injustas, solo porque veía afectados sus intereses. Cuando ella misma viene matando simbólicamente la música desde mucho antes, arrogándose y cobrando regalías, en primer lugar, bajo la supuesta representatividad de todos los que hacemos música y/o trabajamos en ella en Chile, y en segundo lugar, haciéndolo bajo un modelo de gestión “colectivo” inserto en las entrañas y lógicas más perversas del paradigma neoliberal y meritocrático, haciendo (sus cúpulas de poder) uso de privilegios, manipulando la información para beneficio de unos pocos y mirando esta expresión humana como un producto congelado de supermercado al que hay que sacarle el máximo de ganancia a todo costa.

Al mismo tiempo, repudiamos a aquellos bares que, desde antes del intento de prohibición del Gobierno, tratan a muchas bandas, músicos y profesionales de la música como agentes publicitarios antes que trabajadores de su oficio, estableciendo tratos poco justos, argumentando que “pagan” dando espacio para la difusión de bandas “nuevas” o poco conocidas, como si estuvieran haciéndoles un favor. Discurso que va en la línea de una “industria” musical perversa, aquella que busca instalar la práctica de la música como mero entretenimiento, valorando el oficio por el nivel de venta o “éxito”, bajo la lógica de la oferta y la demanda, estratificando entre “consagrados” y “emergentes” y no necesariamente por la diversidad de la misma o por el solo hecho de constituir una expresión sublime del SER necesaria para la vida en comunidad.

En definitiva, a quienes sí ha matado, silenciado y mutilado este Gobierno con sus medidas ridículas, mezquinas y alejadas de la realidad, es a miles de chilenos, chilenas, niños, niñas a lo largo de todo el país, no a la música.

Declaramos, por tanto, nuestro repudio absoluto al Gobierno y sus políticas en pandemia. Y manifestamos que seguiremos haciendo música y trabajando en y para ella más allá de cualquier prohibición, etiqueta, modelo u organismo que crea, amparado por la nefasta legislación chilena, representarnos. Porque mientras siga existiendo un instrumento en casa, en las escuelas o en los barrios, la música seguirá más viva que nunca.


Se viene video poesía de Daniela Castillo inspirado en Pelea de Perros de Isma Rivera

Este viernes 4 de diciembre, a las 00:00, se estrenará la obra de video poética “Pelea de Perros /Nunca lloramos tanto como cuando nos quitaron los ojos” a través del canal oficial de YouTube del cantor y poeta chileno Isma Rivera. Además, el trabajo formará parte del catálogo de videos de Sello Precario en la categoría “Arte Poética”.

Este ensamble audiovisual es el resultado de un diálogo interdisciplinario que fusiona en un único ser tres trabajos ya hechos y presentados en distintos momentos durante los últimos años: la música de Daniel Jesús Ramírez, alias Ramírez Neira y la poesía e interpretación de Isma Rivera con la canción “Pelea de Perros”, del disco “La última Cena de los Buitres” (Sello Precario, 2019); la documentación audiovisual de Claudio Meza que dio origen a la web serie Memorias: Dignidad, y que tiene como eje la idea original de la artista visual chilena radicada en Buenos Aires, Daniela Castillo Cortez

Es justamente el trabajo de Daniela Castillo, “Nunca lloramos tanto como cuando nos quitaron los ojos”, expuesto por primera vez en diciembre del 2019, en el Festival Fauna, Festival de Arte de la Universidad Nacional de las Artes, el punto de partida de esta colaboración. Inspirada en el contexto de la represión estatal contra las manifestaciones sociales y ante la imposibilidad de estar presente en el país, Daniela proyecta su experiencia en este bordado o, como a ella le gusta llamarlo, dispositivo móvil que pueda recorrer distintos escenarios, cuyas hebras se extienden hasta el corazón de la revuelta y la conectan con el sentir de quienes resisten en esta tierra. Así es como nace este tejido-representación de parte de un rostro de una de las víctimas de mutilación ocular por parte de agentes policiales del Estado de Chile, a través de un entramado de hilos, un bordado al aire o dibujos en hilo, técnica inédita desarrollada por la artista desde el 2015.

“El estallido social lo he vivido a la distancia, pero como una chilena enraizada. Mi trabajo, la técnica, tiene que ver con los vínculos emocionales conceptualizados, cómo a través de estas hebras nosotros vamos construyendo nuestras identidades. Ese es mi trabajo en esencia. La obra, la primera imagen que hice fue poniéndome el bordado en las manos. De algún modo, sentí como que habían dejado en mi historia, en mis manos, a un herido, habían provocado una herida grande. Viviendo afuera, tú eres chilena, siempre eres chilena, nunca puedes perder tu identidad nacional cuando vives en el extranjero, entonces todo lo que pasa en Chile, te pasa a ti”, dice Daniela.

De esta manera, la imagen de la enfermera Natalia Aravena (24), quién perdió su ojo derecho debido al impacto de una bomba lacrimógena en su rostro durante una marcha en el sector de calle Tarapacá, en Santiago, se transforma en el emblema y representante de las más de 400 víctimas de trauma ocular que ha dejado a la fecha la protesta chilena iniciada el 18 de octubre de 2019 y que entre sus efectos en el corto plazo, dio a los chilenos la posibilidad de dejar atrás la Constitución heredada de la Dictadura de Pinochet, convocando a un plebiscito nacional.

A un año del inicio de la revuelta chilena, en medio de una pandemia que agudizó el descontento y la crisis general de la sociedad chilena y tras el triunfo de la opción que dará inicio a un proceso de escritura de una nueva Carta Fundamental, la realizadora sintió la necesidad de darle un cierre simbólico a su obra. Así como el registro del paso del dispositivo por el Festival Fauna había quedado plasmado en una pieza audiovisual, esta “despedida” de la obra, tenía que dejar una huella. “El dispositivo fue hecho en un momento en que todos éramos víctimas. Cuando fui a votar, sentí que se avanzaba de alguna manera. Entonces llevé la obra, le pedí a gente que se sacara fotos, el mismo ejercicio que había hecho en el Festival Fauna, y con mi novio empezamos a ver la posibilidad de hacer un video, pero no podía ser sólo una muestra de las fotos”, cuenta la autora. Es así como surge la idea de convocar a otros artistas en el mismo ejercicio de reconocimiento, donde este grupo de creadores se encuentran como chilenos, artistas y productores para ir generando un diálogo creativo y una propuesta a través del lenguaje audiovisual.

El video ensamble “Pelea de Perros /Nunca lloramos tanto como cuando nos quitaron los ojos” es justamente el encuentro y diálogo de estas dimensiones de expresión, donde está presente el dispositivo que se instala en la memoria de todo paisaje, recorre calles y campos para mostrar un Chile tan horrorizado como despierto, un registro de la mutilación y del abuso policial-político que nadie está dispuesto a olvidar; la poesía describe el panorama y presenta la voz del despertar rabioso y potente, que a través de la música y el registro documental nos lleva por el Chile de hoy, ese que se encuentra, se abraza y protesta por la dignidad robada.

Para esta realizadora chilena “mucho más que un video, este trabajo rizomático propone un espacio de documentación, para que no ocurra la pérdida de memoria, que no se olvide, todas las cosas que se están haciendo a nivel artístico y cultural tienen esa importancia, de marcar hito, dejar huella, la obra, un hito marcado y que en el futuro se diga ´esto pasó, esto ocurrió, que nadie lo olvide´. Hay una parte de Chile que se resiste a la memoria y son los artistas los que te recuerdan siempre qué está pasando.”

“Pelea de Perros /Nunca lloramos tanto como cuando nos quitaron los ojos” estará disponible a partir de este viernes 4 de diciembre a las 00.00 en este link: 

También lo puedes ver en la web y redes de Sello Precario:

https://selloprecario.cl/catalogo-videos-arte-poetica/

Disco La Última Cena de los Buitres:

https://selloprecario.cl/portfolio/catalogo-discos-cuerda-vocal-la-ultima-cena-de-los-buitres-de-isma-rivera/


Diatriba musical o “No lo oyeron venir” por Isma Rivera

No lo vieron venir, dijeron hace un año, porque en su vida fueron al teatro. No lo leyeron venir, porque jamás abrieron un libro. No lo oyeron venir, quién diría. Jamás un solo acercamiento a la cultura que no viniese de Europa o Estados Unidos. No lo escucharon venir, dijeron hace un año. “Voh me estay hueviando” les diría Weichafe.  Avisó Violeta, a quien le llora un museo quemado el mismo Estado que la empujó a la muerte y quemó ese museo tan ausente de Violeta. Insistió Víctor y lo tiraron entre los rieles, acribillado. ¿No les gusta lo que oyen? ¿Muy sudaca? Huele a sudor, sí. Huele a sangre también. Es que claro, cultura es cualquier cosa menos lo que hagamos acá. Ojalá se muestre en el Municipal, qué linda es la cultura. Pero no lo oyeron venir, porque los resentidos. Resentimos porque volvemos a sentir cada vez. Seguimos cantando canciones de los 80 porque compartimos la cicatriz abierta. Seguimos en el baile de los que sobran, esperando el derecho de vivir en paz, ojalá en todas las esquinas viva la libertad. Y Arauco sigue con una pena tan grande. Pero no lo escucharon venir. ¿En serio? 

Años 90 y Makiza informa que hay paro y que Lavín está podrido. Los Miserables advierten cómo se origina la violencia, mientras los Fiskales se enfocan río abajo, cruzando avenida Matta. ¿Llegaba el tiempo de las rosas? Más bien el tiempo del odio. La medida de lo posible hiede, todo sigue ahí. Menos lxs muertxs. De ellxs nada, solo silencio. Horroroso silencio. El mismo que llena sus oídos y no los dejó escuchar lo que venía. Porque para qué escuchar un retrato de Chile, y saber que una niña reparte flores en el parque forestal mientras la justicia dice que Martincito es inocente. Pero pa qué. Parece que hay cortar muchas cabezas para que florezca este jardín. Hablemos de algo liviano, la música es para entretenerse. Para qué ver los rostros en las calles, a lo más que limpien los vidrios del auto por una moneda pastabasera. No escucharon a los profes pidiendo ser más que piezas del motor, y les negaron lo mínimo. No les extrañen las piedras ni les asombren los fuegos, decía mi Tata, si se cagan al mundo con sus socios de poder. Pero no po, cosas de gente pegada en el pasado. Un pasado que mantiene puntas en cada arista de nuestro presente, de policías intocables, pactos de silencio y división. Respondimos a sus noticiarios e historiadores villalobescos con versos de Subverso. Pucha, huele a población, todavía. ¿Una vuelta más arriba?  Pero si la música es para pasarlo bien y bailar. Eso hacen los artistas, lo pasan bien. Bailemos Paco Vampiro, o Cordillera, ahora que el congreso piensa que estoy enfermo. ¿No escuchan el beat? Bailen. ¿No escuchan el beat? Vibra hasta el suelo. ¿No escuchan el beat? Son nuestros pies en la calle. ¿Escuchan? ¿No escuchan? Debe ser porque estamos sin técnicos, lo siento. En Chile tener contrato en el mundo de la música es un bien escaso, también para los técnicos. 

Una caravana llegó en las alas de un cuervo sureño y el reino tuerto se despertó. ¿Qué parte de “nunca más” se les perdió en el camino? Oídos ciegos. Paradoja cuando los mutiladxs son de acá. Y aún así la calle ruje. Se escucha la calle cuando queda cerca. Cacerolazos en la voz de la Ana y en la batería de Gustavo Gatica a un año de la revuelta. ¿Escuchan? Ahora sí. ¿Escuchan? Esperamos que sí. Y esperamos que pronto, porque nos cansamos de esperar. Y nos escuchan, oh sí, nos escuchan. En las esquinas, en las villas, en las ollas comunes, en cada manifestación. Nos escuchamos. Cantamos porque, ante todo, la canción es nuestra alegría de rebelde porfía. Es nuestra memoria y nos convoca. Dijeron, y dicen, que no lo escucharon venir, que no lo vieron venir, que somos un oasis. Dijeron, y dicen, pero no pueden decir porque no hay oídos que escuchen a quienes no oyen.

*Foto por Carla Motto


Charla Precaria sobre La última cena de los buitres

Hace unos días tuvimos nuestra segunda charla precaria, iniciativa que tiene por objetivo conversar sobre los procesos de creación de cada obra catalogada por el sello junto a sus protagonistas, incluyendo discos, conciertos, videos y libros.

Para esta segunda ocasión charlamos con Isma Rivera, poeta cantor, sobre “La ultima cena de los buitres” en todas sus dimensiones, en tanto disco y concierto más los dos videos musicales asociados publicados hasta ahora.

Por eso, además contamos con la presencia de Maritza Farías, directora escénica del concierto y directora del video “A mí también me duele Chile”.

También estuvo presente Juan Morel, quien participó del proceso de grabación del disco y es integrante del elenco de músicos que dan vida al concierto.

Por último, también contamos con la presencia de Daniel Jesús Ramírez, músico detrás de Ramírez Neira y del estudio La Pieza Oscura, responsable de la producción, arreglos musicales y principal compositor del disco. Además, es el realizador del video asociado al sencillo homónimo “La última cena de los buitres” y responsable de la dirección musical del concierto.

Moderó la charla nuestra querida e inigualable Andrea Brito.

Si te la perdiste, vela y escúchala pinchando el ícono:


Isma Rivera toma la palabra a un año y medio de «La última cena de los buitres»

Hablamos con Isma Rivera, poeta y cantor detrás del celebrado disco La última cena de los buitres (2019).

1. A año y medio del lanzamiento de La última cena de los buitres ¿Qué recordai del proceso de gestación del disco? ¿Podríai relatarnos cómo fue con lujos y detalles?

Tras la propuesta de grabar un disco como solista que me hace Daniel Jesús Ramírez, artista y músico detrás del estudio andante “La Pieza Oscura” y de propuestas como Ramírez Neira, comenzamos a ver cuánto material había como para hacer un disco. Parte de este se fue definiendo en el proceso mismo de grabación, cuando logramos encontrar el concepto que queríamos abordar. Por el hecho de ser parte de la colección “Cuerda Vocal” de Sello Precario, la propuesta fue darle a la voz la labor de médula sonora. A partir de esta idea, la selección de las canciones a trabajar fue dándose de forma orgánica. Fue el caso de “La Tormenta”, poema de Rafael Rubio musicalizado por Daniel con anterioridad, que decidimos incluir en el disco. O la creación de “A mí también me duele Chile”, la cual se cuajó en un viaje a Copiapó para finalizar las grabaciones, tras haber discurrido en la idea de grabar un rap sin rima. El poema formaba parte de mi primer libro, del año 2010, y quería incluirlo sí o sí. Daniel creó una base rítmica en la guitarra y en dos tomas ya teníamos lo que terminarían siendo los cimientos de la canción. En el caso de “La última cena de los buitres”, la línea vocal era la única existente. Cristian Olea le creó una guitarra eléctrica y Juan Morel unas melodías en teclado para las sesiones en vivo de La Vitrola, pero otra cosa fue al momento de grabarla en el disco. Daniel compuso nuevos teclados y le agregó arreglos y bases rítmicas hasta transformarlo en esa mezcla entre The Smiths y Los Ángeles Negros. Así, cada canción se fue armando como una sucesión de colaboraciones, influencias diversas, y diálogos que fueron enriqueciendo el sonido. “Impostores sustitutos”, tema que cantaba originalmente con Errante, en la versión del disco se asemeja mucho más a una tonada campesina que a un vals rockero. El color de cada canción fue trabajado en base a lo que se quiso transmitir conceptualmente, entendiendo las influencias de cada uno de sus participantes. De ahí el sonido heterogéneo que habita el disco.

2. ¿Podríai relatarnos también cómo el disco se transformó en un concierto multidisciplinar?

Fue un proceso intenso, sin duda, pero muy especial. Un trabajo colectivo al que se fue sumando gente desde que se concibió la idea: hacer una pieza que incorporara elementos teatrales, musicales y poéticos. Esto implicó comenzar a buscar un equipo que pudiese llevar a cabo esta propuesta, y algo no menor, un espacio adecuado. Daniel Jesús Díaz, principal compositor y productor del disco, se hizo cargo de la dirección musical. Maritza Farías, actriz, directora y activista feminista, guió la dirección escénica. Gabriela González realizó la iluminación y diseño. Maximiliano Gómez se encargó del sonido y Santiago del Valle, colega músico, hizo de técnico en escenario. Javiera Vío tomó el rol de producción el día del concierto. Mientras este equipo iba tomando forma, fuimos viendo espacios que permitieran una cantidad importante de espectadores y albergaran de la mejor forma posible la puesta en escena. El Anfiteatro Bellas Artes se transformó así en una obsesión y decidimos correr el riesgo. Autogestión y trabajo colectivo fue la consigna. Teníamos que llenar el teatro sí o sí. 

En la parte musical, comenzamos los ensayos a distancia. Daniel, desde Copiapó, nos mandó sus pistas. Con Juan, el otro integrante de la banda, tocamos así durante dos semanas, hasta la llegada de Daniel. Una vez juntos, comenzamos a ensayar con el guión que nos pasó la Mari, el que incluía desplazamientos y acciones. Se sumó también la actriz y cantante Carla Gaete, acompañándonos en tres canciones. Paralelo a esto, el Sello preparaba las copias del disco, todo hecho a mano y todo el equipo avanzaba en cada detalle. La venta de entradas fue por los canales del Sello, redes sociales y la siempre amiga Librería Pedaleo

Al Anfiteatro tuvimos acceso el mismo día del concierto, a las 3 de la tarde, haciendo la previa un poco caótica. Comenzamos temprano junto a Tomás Ahumada, quien se puso con el flete, yendo a buscar los equipos y la escenografía. El resto fue darle materialidad a lo que había comenzado a gestarse unos meses antes. Creo que haber trabajado junto a un equipo de tanta experiencia y con tan alto nivel de compromiso permitió que todo resultara bien. El resto ya se sabe. Ese día el Anfiteatro se llenó. A veces se olvida la cantidad de personas que hay detrás de un concierto, muchxs se quedan con quienes aparecen en el escenario. La verdad es que cada unx de quienes se hicieron parte de La última cena de los buitres fue fundamental. 

Presentación en anfiteatro Bellas Artes, Santiago de Chile (31 de enero de 2019)

3. ¿Podríai explayarte en la relación poesía y música de tu propuesta? ¿Cuál es tu autopercepción de la misma? ¿Hay una o varias metodologías de trabajo?

Hace varios años, en una conferencia que daba Maturana en la Quinta Normal, le preguntaron por el lenguaje como parte del proceso autopoiético del ser humano, el lenguaje como formador de naciones y tradiciones. La necesidad de comunicar para reafirmar la existencia, el Yo proyectado en relación, materializado. Respondió el biólogo que las palabras literalmente nos tocan, que el sonido viaja en ondas que nos atraviesan y que tocan nuestros oídos. De esta forma, la audición derivaría del tacto, y nuestros oídos serían herencia de las agallas que los peces poseen y que les permiten percibir las vibraciones del agua. Esta idea me quedó grabada y desde ahí empecé a concebir la declamación, a la cual no separo del cante, ya que comparten origen con la poesía. Me interesa trabajar la voz desde el borroneo de la frontera entre la palabra hablada y el cante, difuminar sus límites a partir de lo que el texto va pidiendo. Trabajo a sabiendas de que las palabras tocarán los oídos de quienes escuchen. Me interesan las posibilidades de la oralidad. No creo casual que la dimensión oral de un texto cobre mayor relevancia en lugares en que la opresión es pan de cada día. Es aquí donde se manifiesta una extensión política que sobrepasa el contenido de un texto, y la traslada al momento de su “puesta en escena” (digo puesta en escena entre comillas, ya que no estamos hablando aquí de textos dramatúrgicos cuya finalidad es ser representados. Estamos entendiendo aquí puesta en escena como el momento en que unx poeta o escritor/a se hace cargo de su obra frente a un público). Alzar la voz, literalmente, se torna así un gesto político que todx poeta debiese hacer suyo. 

Es tomando esto en cuenta que comienza el diálogo con la música, que para mí es siempre colaborativo, ya que no toco instrumentos. Las metodologías varían, no creo que exista una sola forma. Hay canciones que nacen de una improvisación, y eso va tomando forma después. Hay otras que se van armando en base a un concepto hablado previamente. Otras que nacen desde la voz y hay que armarles un colchón sonoro. El hecho de trabajar con un otro que compone la música permite ampliar el abanico de estilos, y eso también me interesa. El diálogo que se genera es riquísimo. De esta manera convergen distintas influencias que van llevando como hilo común la voz.  

4. ¿Qué de la tradición poética y qué de la tradición musical de Chile y el mundo establecen las bases de influencia de tu trabajo? ¿Por qué?

Un montón y muy disímiles unxs de otrxs. Desde la declamación poética me influencian la poeta palestina Rafeef Ziadah, Pablo de Rokha, Stella Díaz Varín, por nombrar algunxs. Desde la escritura imposible no nombrar a Mahfoud Massís, a Elvira Hernández, Rafael Rubio, o Angélica Lidell, Ileana Diéguez y Nona Fernández. Desde la música el espectro se vuelve más ecléctico. Pienso en Víctor Jara y en Eterna Inocencia, pienso en Nick Cave y en Los Ángeles Negros o Violeta Parra. Pienso en Chavela Vargas y RATM, en Gabo Ferro y Tracy Chapman. Desde el punk al flamenco. Creo que quienes influyen en mi trabajo tienen en común la urgencia con la que conciben su oficio. Cada unx en su materia deja ver un sentir genuino que traspasa los distintos lenguajes y conmueve a quien escucha. No se puede quedar indiferente ante ellxs.  

5. ¿Cuándo te diste cuenta que queriai dedicarte a escribir y a cantar?

Desde chico que he estado en bandas, escribiendo letras y cantando. Pero tal vez el punto de inflexión llegó con la formación de Errante el 2014, junto a Rodrigo Pereira, Paloma Soto, Antonio Sotomayor (+) y Juan Morel, con quien seguimos tocando juntos. Con Errante  grabamos el EP “Desbautízame”, que acompañó mi segundo libro, publicado el 2015. Esta experiencia fue clave para tomar la decisión de dedicarme a esto definitivamente, a profundizar la relación música y poesía, y a decantar nuevas formas y procesos. En el caso de la escritura, esa decisión no la tomé yo, estuvo siempre.

6. ¿Qué significó para tu formación poética haber estudiado literatura? ¿Cercenó algo? ¿Potenció algo?

Me ayudó a conocer un montón de autorxs que de otra forma me hubiese demorado siglos en conocer. Evidentemente el estudiar una carrera que se dedica a pensar el lenguaje en sus diferentes niveles ayuda a abordarlo desde distintas perspectivas y con mayor, creo que eso fue un tremendo aporte. Pero aquí nace la paradoja: cuando menos escribí poesía fue mientras estudié literatura.

7. ¿Qué papel juega la poesía en los cambios políticos y sociales desde tu perspectiva como poeta activista? y ¿Cómo se ve reflejado lo que pensai al respecto en tu propio trabajo poético y musical?

Sería muy inocente si creyera que la poesía puede cambiar algo. Me encantaría, pero no es así. También puede ser pretencioso asignarle o exigirle un papel protagonista en tiempos de hambre. Aun así, por ser mi oficio, es también mi trinchera. Me cuesta entender una literatura sorda a su contexto. No podría separar mi trabajo poético de mi labor activista, ya que ambos se nutren entre ellos. Creo que le sienta bien ser un zumbido que no deja dormir en paz a los llenos. En el contexto de la revuelta de octubre, así como distintas formas de expresión artística se volcaron a la calle, mi forma de apoyar fue a través de mi poesía y música, apañando en villas y en cuanta actividad se levantó desde los barrios, pero entiendo también que no es la única forma de estar. A veces, más de las que se quiere, hay que estar preparado para agarrar una piedra o prender una barricada, y ahí la poesía es secundaria. 

8. ¿Qué simboliza La última cena de los buitres y qué significa ese trabajo en tu vida artística?

La última cena de los buitres siempre fue concebida como un velorio para la clase explotadora. Una especie de sentencia a un modelo neoliberal que solo ha traído precarización, individualismo extremo y hambre. El disco es una invitación a otras lógicas, a otras formas de relación, a no perder la memoria. El proceso de grabación implicó aprender nuevos procesos, viajes, conversaciones, pruebas y errores. También marcó para mí la consolidación de una idea de trabajo, más allá de que el disco vaya firmado con nombre de solista: lo colaborativo como parte esencial de mi vida artística. Creo además que alcancé una maduración en cuanto a interpretación y me hizo más consciente de las posibilidades vocales que se abren en un texto poético al momento de musicalizarlo. Sin duda, existe un antes y un después en mi vida gracias a este disco. 

Escucha y/o descarga La última cena de los buitres AQUÍ